El último canto – Ismael Enrique Arciniegas

 

Al través de las brumas y la nieve,
En el rostro el dolor, la vista inquieta,
El pie cansado vacilante mueve…
Allá va, ¿no lo veis? ¡Pobre poeta!

Sobre el herido corazón coloca
La lira meliodosa, y macilento,
Sentado al pie de la desnuda roca,
Así prorrumpe en desmayado acento:

«Ved las hojas marchitas, ved el ave,
Envueltas van en raudo torbellino…
¿A dónde van? ¿A dónde voy? ¡Quién sabe!
¡Yo también soy como ellas peregrino!

»Huyendo voy del tráfago mundano
Con el rostro en las manos escondido.
Mudable y débil corazón humano,
¡Hasta dónde, hasta dónde has descendido!

»Ya a Dios los necios hombres escarnecen
Y alzan al dios del interés loores.
¡Sus almas sin amor ni fe parecen
Nidos sin aves, fuentes sin rumores!

»Jamás la ola aunque con furia luche
Conmoverá las rocas; ¡e imposible
Que el triste grito del alción se escuche
De la tormenta entre el fragor terrible!

»La Poesía morirá en la lucha,
El destino cruel sus horas cuenta;
¡Poetas! vuestros cantos nadie escucha,
¡Sois el alción de la social tormenta!

»Yo vi en mis sueños de poeta un día
De laurel en mi lira una corona;
Hoy triste siento que en la frente mía
Un gajo de ciprés se desmorona.

»Yo quise alzar el vuelo a las ignotas
Fuentes de eterna luz, ¡al infinito!
Y hoy en el mundo, con las alas rotas,
Cual ave sola en su prisión me agito.

»Como una clara estrella vi en mi anhelo
Sonreír en mi cielo la esperanza.
Hoy cubren negras sombras ese cielo,
¡Hoy la luz a mi alma ya no alcanza!

»Huyendo el mundo y su incesante ruido,
Vengo a esta soledad sombría y honda.
Ella por siempre mi último gemido,
¡Mi último canto y mi vergüenza esconda!

»Tu muerte ¡oh Poesía! el siglo canta,
Y del campo inmortal de las ideas
El himno del trabajo se levanta
Y dice al porvenir: ¡Bendito seas!

»¡La indiferencia con su ceño grave
Me relega al silencio y al olvido!
Pobre y triste poeta ¡Soy un ave
Que al fin se muere sin hallar un nido!»

Dijo, y rompió la lira melodiosa
Do entonaba sus cantos y querellas…
Y al cielo levantó la faz llorosa,
¡Y en el cielo brotaban las estrellas!

 

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de Manuel Gandarias Carmona Publicado en Nube

Gallegada de hoy por el Presidente del Gobierno

 

Si, A DIA DE HOY, me veo como candidato del PP para las próximas elecciones.

Quien traduce el A DIA DE HOY, hoy???

de Manuel Gandarias Carmona Publicado en Nube

¿Se ha olido los sobacos el autor de la adjunta versión de la ‘España de charanga y pandereta’ de la izquierda mas arcaica de este pais? Le recomiendo la lectura de las entradas recientes de este Blog: ‘Así dejó a España Zapatero’ y ‘España 3 años al frente de la economía mundial’. Para el rancio hedor de sus sobacos, ‘Acqua di Gio’, de Armani…

 

EL SEXENIO NEGRO. Antonio Campos Romay (*)

El registrador con registros políticos de lo más rancio de la “España de charanga y pandereta, cerrado y sacristía” decía rotundo “YO NO VOY A SUBIR LOS IMPUESTOS, porque subir los impuestos hoy es darle una vuelta más a las maltrechas economías de las familias y las empresas”. Todas sus actuaciones fueron en sentido contrario, incluyendo la sangría del IVA. “NO VOY A TOCAR LAS PENSIONES”, porque el PP está comprometido en mantener el poder adquisitivo de las pensiones”. Lo primero que hizo fue desligar las pensiones del IPC, lo que significa abocarlas a permanente pérdida de poder adquisitivo. Su voracidad impúdica dejó exhausto el Fondo de Reserva de pensiones. NO VOY A TOCAR LA SANIDAD, ni a introducir el copago en Sanidad” “NO VOY A HACER RECORTES EN SANIDAD”… implantó el copago para los pensionistas, para el transporte sanitario, para medicamentos de patologías crónicas habituales, como hepatitis C o leucemia, o las prestaciones orto-protésicas.

Violentando la Ley General de Sanidad ha dejado casi 900.000 ciudadanas y ciudadanos fuera del sistema. Y un excelente sistema sanitario dañado de gravedad por recortes sangrantes y privatizaciones orientadas a lucrar especuladores. MI OBJETIVO ES LUCHAR CONTRA LA CORRUPCIÓN. Sus actos fueron la cobertura constante a miembros de su partido involucrados en situaciones anómalas con la justicia. Su trasparencia tiene respuesta en las dificultades creadas a jueces y policías en su labor y en los martillazos que rompieron los discos duros de los ordenadores de la organización que preside. Organización financiada corruptamente según establecen las pesquisas realizadas, siendo el primer presidente de la democracia que ha tenido que pasar por un juzgado para declarar como testigo por ello. PROPICIARÉ EL RESPETO A LA INDEPENDENCIA E IMPARCIALIDAD DE LA JUSTICIA”…Nunca la ciudadanía albergó tantas dudas sobre ello, o que la justicia fuese igual para todos. Máxime tras el constante baile de nombramientos hasta que por “pura casualidad” los confortables y adictos están situados en las poltronas adecuadas. EL PP ESTA EN CONTRA DE ABARATAR EL DESPIDO, “no vamos a abaratar el despido, sino a abaratar el coste de la contratación”. Su reforma laboral aprobada al mes de estar en La Moncloa abarató el despido reduciendo drásticamente la indemnización por año trabajado, precarizando los salarios de forma dramática y degradando la calidad del empleo a niveles desconocidos.

El sexenio negro parió y mantiene vivas leyes como la ley mordaza, usada sin el menor rubor. Recortó derechos ciudadanos, sociales y libertades públicas. Dañó de forma dramática el sistema público de educación siendo un momento álgido de tal ignominia la presencia en el ministerio del más deshonroso titular en democracia al frente esa cartera, JOSÉ IGNACIO WERT. Desmanteló las energías renovables cebando con energía feroz el saqueo de “las covencionales” al bolsillo de la ciudadanía. De camino, desmontó gran parte de la legislación medioambiental.

El sexenio negro pudrió una serie de valores y pervirtió la política parlamentaria. Y donde había un problema no nuevo, de entendimiento y concordia, Cataluña, engendró, propició y alentó un brutal desencuentro auspiciando una crisis desquiciada de incierta solución. Y al tiempo desenterró viejos fantasmas de trágica memoria. Y de forma sistemática, amén de dividir políticamente la sociedad, la fracturó socialmente creando un abismo social al que está abocada la gran mayoría de la ciudadanía para beneficio de unos pocos.

El sexenio negro es la biografía de la España claudicante, doblegada a la especulación financiera, la corrupción, la impunidad y la permanente pérdida de prestigio internacional. De la mentira y la falacia gubernamental como norma. Del desencuentro y del regreso a la sangría de la emigración, especialmente de los más jóvenes o de los profesionales mejor formados. De la manipulación más descarada de los medios de comunicación públicos. Y de ministros y altos cargos reprobados y del sistemático incumplimiento de las votaciones parlamentarias cuyo resultado fue adverso a la minoría mayoritaria.

M punto Rajoy, es un presidente cuya decencia política está en severa cuestión. Que esgrime la mentira como habito. Cuya actitud en orden a la ética política y asunción de responsabilidades es de imposible homologación con los hábitos democráticos del resto de los dirigentes europeos. Uno de los políticos reiteradamente peor valorados de España. Incapaz de aportar soluciones más allá de sus permanentes maniobras dilatorias. Que hace mucho dejó de ser la solución, siendo parte sustancial del problema. Un presidente que únicamente sobrevive a su incuria, medianía, y fragilidad parlamentaria, por la fragmentación de sus opositores sumidos en políticas erráticas, luchas intestinas, incapacidad para el acuerdo, inercias y personalismos suicidas. Una oposición que pierde el partido, no solo por insuficiencia, sino por incomparecencia.

Y…así empezamos 2018… Lo difícil, es presuponer como lo acabaremos…

de Manuel Gandarias Carmona Publicado en Nube

A vueltas con la suspensión de los actos tributarios por Leopoldo Gandarias Cebrián

 

A vueltas con la suspensión de los actos tributarios.

Mis queridos colegas, editores y autores de Fiscalblog, Esaú Alarcón, Javier Gómez Taboada y Emilio Pérez Pombo, han sacado recientemente de paseo el escalpelo que les caracteriza, y con su habitual precisión, han abordado la procelosa materia de la suspensión de los actos tributarios mientras se produce su revisión. Esaú narra aquí y aquí, las dificultades para conseguir la suspensión ¡automática con aval! de la ejecución de un acto de liquidación, poniéndonos en contacto con la zona abisal de la regulación de la materia.

Aquí, Javier da cuenta de su lucha por conseguir que los Tribunales Económico-Administrativos tengan a bien admitir las solicitudes de suspensión sin garantía, en lugar de despacharlas con una mera inadmisión (con los distintos efectos que en el ámbito recaudatorio tienen estas decisiones), cuando existan indicios de perjuicios de difícil o imposible reparación; exigencia que dichos órganos venían soslayando, hasta que el 21 de diciembre pasado, merced al tesón de este inmenso vigués, el TS ha puesto fin a semejante práctica, por conducto de la Sentencia dictada en el recurso de casación núm. 496/17.

Por su parte, Emilio nos recuerda aquí que, paradójicamente, la ejecución de sanciones se suspende automáticamente mientras se tramita la vía de revisión económico-administrativa, pero no en la judicial, por mor de la aplicación de los artículos 129 y ss. de la LJCA, que ponen de relieve una mayor sensibilidad con la presunción de inocencia y la tutela judicial efectiva por parte del legislador tributario que la que se advierte en los tribunales de justicia, en los que la regla general es exigir una garantía para evitar la ejecución de sanciones (aunque hay alguna Sala de un TSJ que ni siquiera admite esta posibilidad). No me extiendo, por pudor, pero no está de más recordar que la Exposición de Motivos de la LJCA dispone que la concesión de una medida cautelar “no debe contemplarse como una excepción, sino como facultad que el órgano judicial puede ejercitar siempre que resulte necesario” y “sobre la base de una ponderación suficientemente motivada de todos los intereses en conflicto”, lo que, puesto en conexión con los artículos 130 y 133 (LJCA), debería conducir a la suspensión de la ejecución de las sanciones sin garantía, pues no se advierte razón alguna para que en la vía judicial se ponga en peor lugar al recurrente de lo que estaba en la vía administrativa previa.

El caso es que estos enredos, abordados por los citados compañeros y amigos, no agotan los avatares de la suspensión de la ejecución de los actos tributarios. Verán, el inefable desdoblamiento de las liquidaciones vinculadas o no a un delito fiscal, introducido por las reformas operadas por la LO 7/2012 y la Ley 34/2015, tanto en el Código Penal como la LGT y la LECrim, han creado un caos en lo que a la suspensión concierne de dimensiones colosales (sin entrar en otros aspectos).

Me explico, ahorrándoles detalles menores. Como no podría ser de otra manera, la suspensión de la liquidación vinculada a delito debe decidirla el Juez instructor (vid. artículos artículo 305.4 CP (in fine), artículo 255, primer párrafo, de la LGT y artículo 621 bis de la LECrim).

El sentido común nos dice que lo conveniente será solicitar dicha suspensión antes del fin del periodo voluntario de pago, para evitarnos sobresaltos innecesarios. Aunque el entramado normativo que se ocupa de este particular no lo exige (como sí lo hace el artículo 233.9 de la LGT en los casos en los que se solicita la suspensión al interponer un recurso contencioso), la experiencia nos sugiere comunicar a la AEAT que se ha solicitado dicha suspensión al Juez de Instrucción, con la misma finalidad; esto es, eludir la hipótesis de rasgar el techo con la cabellera, ante el riesgo de que un disgusto tonificante la convierta en un muestrario de escarpias.

Todo normal, porque sabemos que mientras el instructor decida sobre la suspensión, ésta se mantendrá vigente, conforme a un consolidado criterio jurisprudencial (desarrollado hasta ahora en el hábitat natural de la jurisdicción contencioso-administrativa), del que da cuenta José Ramón Chaves en este post de su excelente blog.

Pues no. Lo siguiente que uno se encontrará es una providencia de apremio, incluso aunque le haya comunicado a la AEAT que ha solicitado dentro del periodo voluntario de pago la suspensión de la ejecución del acto de liquidación, con aportación de garantías.

En estos casos, una vez recuperada la presencia de ánimo, lo que se suele hacer es contactar con la Dependencia competente y tratar de reconducir la situación. Lo frecuente es conseguir que alguien muy amable atienda las súplicas, pero se aferre a la plena validez de la providencia de apremio. ¿Por qué? Porque la ley aplicable “nada dice” sobre esta suspensión “cautelarísima” (la que opera mientras el Juez decide, sin la cual la propia solicitud carecería de objeto).

Y a primera vista así es. Una lectura de los artículos 305.5 (segundo párrafo) y 621 bis y ter de la LECrim no ofrece solución a este pitote. Es más, del segundo apartado del último precepto citado podría desprenderse incluso que la Administración recaudadora le asiste la razón (pues se refiere directamente a embargos), obviando el prudentísimo y arraigado criterio jurisprudencial existente al respecto en la jurisdicción contencioso-administrativa (al que se acaba de aludir).

¿Qué hacer? Curiosamente, la providencia de apremio es recurrible en la vía de revisión administrativa (lo que incide en la entropía perpetrada por el legislador al reformar la regulación de los delitos tributarios). Habrá que recordar, en ese tránsito, que a dicho acto recaudatorio cabe oponerse por la solicitud en periodo voluntario de la suspensión del procedimiento de recaudación (artículo 167.3 b] de la LGT). Y a ver qué pasa…

¿Entienden ahora por qué hace tantos años que no me peino? No merece la pena.

de Manuel Gandarias Carmona Publicado en Nube

Así dejó España Zapatero

 

Así dejó a España Zapatero

Tanto en lo bueno como en lo malo, Zapatero fue un presidente de récords económicos. En su primera legislatura la tasa de paro alcanzó el nivel más bajo de la historia reciente y las cuentas públicas entraron por primera vez en superávit.

Pero estos hitos se convirtieron pronto en un espejismo más. El problema es que logró estos datos al poco tiempo de llegar a La Moncloa gracias, en gran medida, a la burbuja inmobiliaria y a la saneada herencia de las cuentas públicas que dejó el anterior Ejecutivo.

Para evaluar el impacto de sus políticas hay que mirar a la segunda legislatura, en la que también hay grandes marcas, aunque no tan alentadoras, que pasarán a los libros de historia.

Las estadísticas dan un abrumador suspenso al testamento económico de José Luis Rodríguez Zapatero. El Ejecutivo socialista dejará La Moncloa a finales de 2011 con el PIB al borde de la recesión, con más de cinco de millones de personas en desempleo y con una agujero presupuestario y una deuda pública mucho mayor que la que dejaron Leopoldo Calvo Sotelo, Felipe González y José María Aznar cuando abandonaron la presidencia del Gobierno.

Sus decretos también se estudiarán en las universidades: especialmente el mayor recorte del gasto social de la democracia, que se aprobó de un plumazo en mayo de 2010, y la mayor subida de impuestos de la historia reciente, que llegó de la mano de los Presupuestos Generales del Estado de 2010.

Duro golpe a la actividad después de casi cinco años de crisis
Crecimiento nulo. Éste es el último dato de actividad que pudo exhibir Zapatero y su vicepresidenta económica, Elena Salgado, en público. La desconfianza generada por la tormenta de la deuda y el golpe de las subidas de impuestos al consumo hicieron que España volviera, varios meses después, al filo de la recesión. Cuando se convocaron las elecciones, todos los analistas y los servicios de estudios pronosticaban que el repunte de la actividad durante el verano gracias al turismo permitiría al candidato del PSOE exhibir temporalmente que España se recuperaría.

España destruyó decenas de miles de empresas por la morosidad pública y el parón del crédito, monopolizado prácticamente por las administraciones.

Sin embargo, la incapacidad de los líderes europeos frente a la crisis puso en jaque la recuperación, algo que los estrategas políticos no esperaban. En términos interanuales, Zapatero dejaría el PIB creciendo un exiguo 0,7%.

Lejos del avance de la actividad del 1,7% cuando se fue Calvo Sotelo y del avance del 2,2% al final de la era González. El abismo es mayor si se compara con la tasa de crecimiento que dejó José María Aznar: un repunte interanual del PIB del 2,9% en el primer trimestre de 2004.

Batacazo en el empleo y récord histórico de parados
El paro es, sin duda, el dato que más empaña la gestión del Ejecutivo. Sin embargo, Zapatero podrá defenderse, si bucea en las estadísticas, diciendo que la peor herencia no es la suya, sino la de Felipe González.

Depende de los datos que se miren. En número de parados, el legado de Zapatero fue, sin parangón, el peor. Se fue de La Moncloa con más de cinco millones de parados, si se tienen en cuenta las estadísticas ‘Eurostat’. Felipe González dejó el país con 3,7 millones de parados y Calvo Sotelo y Aznar con 2,8 millones de desempleados.

No obstante, habría que analizar la tasa de paro, que elimina el efecto del aumento de la población, para hacer una comparación más ortodoxa. La era Zapatero se cerró con un 21,5% de la población activa desempleada, según los datos del Instituto Nacional de Estadística, algo por debajo del 22,8% que dejó en herencia González. A cierta distancia está el legado de Calvo Sotelo, que dejó la tasa de paro en el 16,6%, y el de Aznar, en el 11,5%.

Ni las actuales de Rajoy, ni por supuesto, ninguna de las cifras de paro mencionadas, se considerarían aceptables en ningún país europeo, por lo que habrá que continuar haciendo  reformas laborales, en la negociación colectiva y en la fiscalidad para favorecer la creación de empleo cuando España vuelva a la senda del crecimiento estable.

La Comisión Europea sigue considerando  preocupante que el conjunto de la zona euro se mantenga al 10% de la población en edad de trabajar en el paro Mientras tanto, Zapatero se despidió con una tasa de paro juvenil del 46%, con 1,4 millones de familias con todos sus miembros en paro y duplicando el desempleo de larga duración.

Desequilibrio sin precedentes en las arcas de las administraciones públicas
Ningún presidente ha dejado un agujero presupuestario tan abultado como el de Zapatero.Los números rojos equivaldrían al final de 2011 al 6,6% del PIB. Esta cifra podría ser peor si se tiene en cuenta que los ingresos tributarios no terminan de arrancar (de hecho estaría en negativo si no fuera por las subidas fiscales del Ejecutivo), que los ingresos de la Seguridad Social cayeron un 2,6% y que los gastos del sistema de pensiones aumentaban a un ritmo del 2,3%. Para colmo, a mitad de 2011 las autonomías ya habían acumulado casi todo el déficit con el que acabaron el año.

El balance de los números rojos fue peor al abrir el melón del déficit oculto en el comienzo de la primera legislatura del PP.

Pero hay otra patata caliente, la de la prórroga de los Presupuestos. El calendario electoral que Zapatero puso sobre la mesa obligó al nuevo Ejecutivo a elaborar un decreto para actualizar las cuentas del Estado en menos de dos semanas. Sobre esta Ley estuvieron puestas todas las miradas, ya que evidenciaría si el nuevo equipo de La Moncloa estaría dispuesto a hacer, con urgencia, como lo hizo, los sacrificios que exigía Bruselas.

La deuda de las administraciones, en el 67,4%, camina hacia el 90% del PIB
Los compromisos electorales superfluos e improductivos (como el cheque de 400 euros en el IRPF, el Plan E o el cheque bebé) no  salieron gratis. El endeudamiento de España  creció de manera vertiginosa desde que Zapatero llegó al poder. En 7 años la deuda pasó del 46,2% al borde del 70% en 2011. La Comisión Europea calculó que rozaría el 90% del PIB en 2013, una herencia a la que contribuyó el avance de los compromisos de gasto a largo plazo  (que todavía no se había ejecutado) del Gobierno Zapatero.

El mercado inmobilario seguía sin tocar fondo
Zapatero dejará el cargo con el mercado inmobiliario hundido. El presidente cultivó el boom de la vivienda en sus primeros dos años y no logró el “aterrizaje suave” que vaticinaba su partido. La burbuja continuó desinflándose después de cuatro años: las ventas de vivienda se hundieron un 28% en septiembre, según los datos del INE. Sólo se cerraron 25.881 operaciones, la segunda cifra más baja de la historia, un hito que también se alcanzó durante el mandato del dirigente leonés.

El reto al que tendría que enfrentarse el Ejecutivo que saliera de las urnas era, cuanto menos, ambicioso: había aproximadamente un stock de un millón de viviendas sin vender. Con el aviso de los expertos del sector de que aún no se había tocado fondo.

La morosidad de las administraciones y la sequía del crédito destruyeron decenas de miles de pymes
Las administraciones públicas estában financiándose a costa del sector privado. Los ayuntamientos no pagaban las facturas pendientes (en total, acumulaban una deuda de 29.523 millones, según el Banco de España). Mientras tanto, el crédito al sector privado brilla por su ausencia y el que se concede a las administraciones  avanzó en plena crisis. Pese a que Salgado lo negó en el Congreso, muchos economistas insistieron en señalar que se produjo un claro efecto crowding out (la reducción del crédito para la inversión de las compañías por el aumento de la financiación a las administraciones).

El mayor recorte del gasto social de la historia reciente
No era su intención inicial. Pero la crisis europea hizo que Zapatero diera luz verde en mayo de 2010, cuando España estuvo al borde del rescate financiero por el contagio de la crisis helena, al mayor recorte del gasto social de la Democracia. Ningún Ejecutivo había bajado hasta entonces el sueldo de los funcionarios ni congelado las pensiones. El recorte al Estado del Bienestar fue, de golpe, de 15.000 millones.

La mayor subida de impuestos de la Democracia
Un año antes del recortazo de 2010, el presidente anunció en la Cámara Baja un aumento de la presión fiscal de 15.000 millones, la mayor de la historia reciente. ¿El objetivo? Parar in extremis un déficit que alcanzó niveles de alarma en el 11,1% del PIB. La subida del IVA y la supresión del cheque de 400 euros en el IRPF  castigaron  especialmente a las clases medias y bajas. Zapatero deja a España como uno de los países con el Impuesto sobre Sociedades más elevados y con cargas fiscales demasiado elevadas para crear empleo. (Ver: España tres años al frente  de la Economía Mundial)

de Manuel Gandarias Carmona Publicado en Nube