LA CRISIS EXPLICADA POR UNO DE BILBAO

¡Muy bueno!
Si es que… tenia que venir uno de Bilbao a explicar todo esto!!!

Maritxu es la propietaria de un bar en Bilbao, que ha comprado con un préstamo bancario. Como es natural, quiere aumentar las ventas, y decide permitir que sus clientes, muchos de los cuales son txikiteros en paro, beban hoy y paguen otro día. Va anotando en un cuaderno todo lo que consumen cada uno de sus clientes. Esta es una manera como otra cualquiera de concederles préstamos.
Nota: Pero en realidad, no le entra en caja ningún dinero físico.

Muy pronto, gracias al boca a boca, el bar de se empieza a llenar de más clientes.
Como sus clientes no tienen que pagar al instante, Maritxu decide aumentar los beneficios subiendo el precio de la cerveza y del vino, que son las bebidas que sus clientes consumen en mayor cantidad. El margen de beneficios aumenta vertiginosamente. 
Nota: Pero en realidad, es un margen de beneficios virtual, ficticio; la caja sigue estando vacía de ingresos contantes.

Un empleado del banco más cercano, muy emprendedor, y que trabaja de director en la sección de servicio al cliente, se da cuenta de que las deudas de los clientes del bar son activos de alto valor, y decide aumentar la cantidad del préstamo a Maritxu. El empleado del banco no ve ninguna razón para preocuparse, ya que el préstamo bancario tiene como base para su devolución las deudas de los clientes del bar.
Nota:¿Vais pillando la dimensión del castillo de naipes?

En las oficinas del banco los directivos convierten estos activos bancarios en “bebida-bonos”, “alco-bonos” y “vomita-bonos” bancarios. Estos bonos pasan a comercializarse y a cambiar de manos en el mercado financiero internacional. Nadie comprende en realidad qué significan los nombres tan raros de esos bonos; tampoco entienden qué garantía tienen estos bonos, ni siquiera si tienen alguna garantía o no. Pero como los precios siguen subiendo constantemente, el valor de los bonos sube también constantemente. 
Nota: El castillo de naipes crece y crece y no para de crecer, pero todo es un camelo; no hay detrás solidez monetaria que lo sustente. Todo son “bonos”, es decir, papelitos que “representan” tener valor siempre y cuando el castillo de naipes se sostenga.

Sin embargo, aunque los precios siguen subiendo, un día un asesor de riesgos financieros que trabaja en el mismo banco (asesor al que, por cierto, despiden pronto a causa de su pesimismo) decide que ha llegado el momento de demandar a Maritxu el pago de su préstamo bancario; y Maritxu, a su vez, exige a sus clientes el pago de las deudas contraídas con el bar.

Pero, claro está, los clientes no pueden pagar las deudas.

Maritxu no puede devolver sus préstamos bancarios y entra en bancarrota. 
Nota: Y Maritxu pierde el bar.

Los “bebida-bonos” y los “alco-bonos” sufren una caída de un 95% de su valor. Los “vomito-bonos” van ligeramente mejor, ya que sólo caen un 80%.

Las compañías que proveen al bar de Maritxu, que le dieron largos plazos para los pagos y que también adquirieron bonos cuando su precio empezó a subir, se encuentran en una situación inédita. El proveedor de vinos entra en bancarrota, y el proveedor de cerveza tiene que vender el negocio a otra compañía de la competencia. 
Nota: Porque los proveedores de vinos y cervezas también le fiaban a Maritxu, creyendo que estaban seguros de que cobrarían con creces al cabo del tiempo. Como no han podido cobrar dado que el dinero no existe, la deuda de Maritxu se los ha comido a ellos.

El gobierno interviene para salvar al banco, tras conversaciones entre el presidente del gobierno y los líderes de los otros partidos políticos.

Para poder financiar el rescate del banco, el gobierno introduce un nuevo impuesto muy elevado que pagarán los abstemios
Nota: Que es lo que de verdad ha pasado. Con los impuestos de los ciudadanos inocentes, los gobiernos han tapado el agujero financiero creado por la estupidez de los bancos.

¡Por fin! ¡Una explicación que se entiende!


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de Manuel Gandarias Carmona Publicado en Nube

DISCULPA REAL

 

ESTE FUE UNO DE LOS TEMAS EXCEPCIONALMENTE TRATADO POR MARIO VARGAS LLOSA EN SU ‘ENTREVISTA A LA CARTA’ DE  AYER NOCHE EN TVE, RESPONDIENDO A UNA PREGUNTA DE CARLOS HERRERA (CHAPEAU JULIA OTERO – SENCILLEZ, HUMILDAD Y PROFESIONALIDAD – ¡QUE LEJOS DEL FUNDAMENTALISMO VOCIFERANTE DE CONSAGRADOS TERTULIANOS COMO Mª ANTONIA IGLESIAS!).

 

“Lo siento, me equivoqué”: ¿sólo el Rey pide perdón?

El Confidencial

Antonio Casado.-  05/06/2012

Como primer valedor de la marca España don Juan Carlos de Borbón tira del carro en Brasil y Chile. Más de 20.000 kilómetros en cuatro días. Sumados a sus 45 minutos a pie firme en Valladolid (Día de las Fuerzas Armadas), convierten en éxito de crítica y público la reaparición oficial del Rey. Cuarenta días después de cruzarse en la senda de los elefantes y romperse la cadera en Botsuana, es un momento oportuno de evocar su comentadísimo acto de contrición.

Hagamos memoria. Todo un jefe de Estado consciente de haber transgredido los principios de ejemplaridad, transparencia y austeridad que pidió disculpas, salió ganando y no se le cayeron los anillos. En palabras muy sencillas y totalmente deshabitadas del protocolo o la solemnidad propios de la realeza. “Lo siento, me he equivocado, no se volverá a repetir”, dijo en la plaza pública de aquella manera, la suya. Los ciudadanos aplaudieron el gesto. Cumple recordarlo por si tenemos la suerte de que le salgan imitadores. No estaría mal, pensando en personajes públicos que por distintas razones desmerecen la altura de su rango. A partir del propio yerno, Iñaki Urdangarín, cuya acreditada afición a redondear con dinero público su patrimonio privado escandaliza a los españoles y erosiona la imagen de la Corona. Aunque en la misma Casa del Rey se calificó su conducta de “poco ejemplar”, hasta ahora no ha pedido disculpas.

Cumple recordar las disculpas del Rey por si tenemos la suerte de que le salgan imitadores. No estaría mal, pensando en personajes públicos que por distintas razones desmerecen la altura de su rango. A partir del propio yerno, cuya acreditada afición a redondear con dinero público su patrimonio privado escandaliza a los españoles

En el retablo de personajes tan poco ejemplares como el susodicho figura por méritos propios el presidente del CGPJ (Consejo General del Poder Judicial) y del Tribunal Supremo, Carlos Dívar. Este adorador nocturno y apasionado de Tierra Santa, como reza en su biografía, apela a su conciencia al declarar “reservados” los motivos oficiales de sus gastos en Marbella. No parece que la transparencia y la austeridad exigibles a un servidor público sean su primera norma de conducta.

De rabiosa actualidad están, asimismo, aquellos jerarcas de la banca española cuya gestión ha sido una inagotable fuente de desgracias. No solo para los accionistas sino para todos los contribuyentes, como queda claro en el expediente nacionalizador de Bankia, que es el caso más emblemático. ¿Cómo pueden salir unas cuentas con beneficios de 300 millones de euros que en cuestión de días se convierten en un agujero de 3.000? Los nombres de Rodrigo Rato(Cajamadrid) y José Luis Olivas (Bancaja) quedan asociados al escándalo. Incluso el de Miguel Ángel Fernández Ordóñez, cuya labor supervisora al frente del Banco de España resultó manifiestamente mejorable.

No estaría nada mal que todos y por su orden le dijeran a los españoles: “Lo siento, me he equivocado, no volverá a ocurrir”. A saber: reconocimiento de los errores cometidos, disgusto por los perjuicios ocasionados a terceros y firme propósito de la enmienda. Si lo hizo el Jefe del Estado ¿por qué no lo iban a hacer ellos?

de Manuel Gandarias Carmona Publicado en Nube